Kase.O
29.12.2018 Palau Sant Jordi (Barcelona)
Crónica y fotos: Ary Suarez

9000 personas viven el arte de la calle zaragozana una vez más, un Palau Sant Jordi hambriento y multigeneracional corea a Javier Ibarra alias Kase.O. Como es habitual en sus ágapes, ofrece un menú de poesía, denuncia social y amor. Mucho amor para todos sus ávidxs comensales. El inicio, directo y rotundo con una frase ya mítica en su hacer, desata la locura: “Kase.O ha vuelto al ejercicio”.

Es el último concierto de la gira de El Círculo, la última delicatessen de un proyecto que comenzó hace dos años con un disco en donde nos vuelve a colmar de superación, reflexión, cambio y vida, donde se desnuda y batalla contra traumas e inseguridades. Tan terrenal como nosotrxs, su grandeza no vive en la diva, reside en la humildad y en el pensamiento claro y directo al corazón que inunda las papilas con la “cualidad de la calidad” a la que nos tiene acostumbrados.

Cocinando el Palau bien acompañado por R de Rumba a los platos y El Momo a los coros, dos chef de alto nivel, dos Monstruos del verso, del tempo y con sobrados años de experiencia en el sector Gourmet. Este cuidado menú comienza con los cinco primeros temas del disco, en el mismo orden. “Intro” en la que le habla a las nuevas generaciones agradeciéndoles no dejarse llevar por la moda de la música banal y machista que consumen las masas. “Esto no para” que según el propio Mc costó un pelín más equilibrar los sabores para que esté a su gusto. Se podría decir que es el plato más picante y directo del menú de El Círculo. Es una genialidad. Pasamos a “Yemen”, un suculento plato que crea una energía increíble con el público. Este, verso a verso canta y se deshace de placer. El Domador de girasoles, entre pausas, denuncia la falta de oportunidad para los nuevos talentos y la forma que tiene la industria para no dar voz al colectivo hiphop .”Triste” y “Guapo tarde” nos cuenta un Kase.O de hace algunos años donde comenzó todo, sin complejos, con el pasado sobre la mesa, transformándolo en superación y arte.

“Pura droga sin cortar” del Vivir para contarlo y “Ninguna chavala tiene dueño” de Vicios y Virtudes. Es un minibanquete por sí mismo. Es la cocina antigua de los primeros discos de Violadores. Ellos nunca se han ido. Son los que nos dieron a probar líneas que forman parte de la historia del rap en español. Lxs que pasamos los 30 vivimos el despertar a su alrededor de tantos grandes raperos que inspirados por Violadores surgieron, a los cuales entre canciones nombró con cariño y mando un poco de su amor. Un antes y un después en la escena del hiphop. La trayectoria de Kase.O es sencillamente increíble.

De postre de este tramo de recuerdo finito nos concede una macedonia de pedacitos de “Vicios y virtudes”, “Quieres”, “Ocho líneas”, “La ciudad nunca duerme”, “Nada que hacer”, “Ballantines” y “Hardcore funk”. A veces fugaces, a veces un verso, pero siempre exquisitos.

Durante todo el ágape y cada vez más hacia el final, hay muchos momentos en los que Kase.O se dirige al público, condenando las violaciones y maltratos que sufren las mujeres, cortando con su afilado cuchillo a los que les ríen las gracias a los amigos machistas y cosificadores, etc. Su denuncia social constante a las injusticias y sobre cómo combatir con amor daría para contar su activismo como una carrera aparte.

Y entonces nuestro chef se desnuda y aprovecha estas tres geniales canciones para contarnos su historia de amor. “A mí me conquistaron con un Cola Cao calentito”, nos cuenta que fue a verla por la noche, que estaban un poco peleados. Y nos canta “Mazas y Catapultas”. El Momo comentó que cuando la oyó por primera vez no le agradó del todo, pero la volvió a poner y resulta que no podía parar de escucharla. Le pasó a él y a muchxs, incluida la artista Rozalen que versionó el tema en redes y fue una de las sorpresas del concierto en Madrid. Y a continuación un plato para mayores de 18 “Mitad y mitad”. Y llega la tarta, “Amor sin cláusulas”. Qué bonita. Parece escrita no solo para su amor sino también para todas las madres, hijas, hermanas, a todas las mujeres luchadoras. Para que nos nos conformemos con un malquerer.

“No sé qué voy a hacer” sabe a aperitivo de lo nuevo que vendrá, puede que hasta vuelva la cocina a tres bandas. Llega algo especial para todxs. No podía faltar “Billete de ida hacia la tristeza”. Un sorbete suculento al paladar, una delicia en sí misma que fue una catarsis para el rap en español y aún más si cabe en Jazz Magnetism. El público reabre el apetito y a Momo y a Kase.O les da tiempo a bailarnos. ¿Quién dice que los raperos no bailan? Con coreografía y todo nos sorprenden. ¡Menudo empacho de amor y rap nos llevamos! Y nos queda el cafecito artesano para cerrar esta comilona de arte. Los tres últimos temas: “Basureta”, “Cantando” y la “Outro” de El círculo.

Último concierto. Satisfechos pero, deseosos de más, estaremos atentxs a lo que se cuece en la calle. Barcelona no olvidará esta noche.