Azkena Rock Festival 2019 | Sábado

Azkena Rock Festival 2019
Sábado 22 de junio | Vitoria-Gasteiz
Texto: Dave Blanco

El frío del viernes dio paso al sol y al calor en la segunda y última jornada de festival. Y con el sol, llegaron también la mayoría de los grupos que teníamos ganas de ver. No debimos de ser lxs únicxs en este aspecto, puesto que la asistencia en este último día de Azkena fue considerablemente mayor a la del viernes.

Foto: Jordi Vidal

Esta vez no madrugamos tanto para llegar al recinto, y optamos por Tesla como primera opción para inaugurar nuestro sábado azkenero, y no pudimos haber elegido mejor. La banda de Sacramento, liderada magistralmente por Jeff Keith, dio todo un señor concierto, en un escenario principal, que a pesar de las horas “tempranas” para un horario de festival (19:15h), ya presentaba una entrada casi igual a la de algún “cabeza de cartel” del viernes. Una intro con “Welcome to the Jungle” de Guns N’ Roses dio el pase para que salieran a escena los cinco integrantes y lanzaran “Cumin’ Atcha Live”. Con un sonido muy directo y unas guitarras bien afiladas se metieron al público en el bolsillo con “Heaven’s Trail (No Way Out)” haciéndoles corear el estribillo bien alto. “Breakin’ Free” bajó el ritmo, que hasta el momento fue intenso, para oxigenar un setlist bien cargado de hard rock denso. También hicieron lo propio versionando “Blackbird” de The Beatles, para la que se enfundaron las guitarras acústicas, y enlazaron con “Love Song” con Frank Hammon cambiándose a su eléctrica de doble mástil para los solos. “Gettin’ Better” cerró una de las actuaciones tapadas del Azkena, y que mereció un “slot” mejor, más cercano a la noche.

Corrosion of Conformity, prometían ser otro de los platos fuertes de este segundo día copado por los sonidos más duros del rock. Y duros sonaron, tanto que el escenario 2 (el Love para la oficialidad) no pudo soportar tanta energía y no cumplió con la calidad. Todo sonó muy empastado. Aún así, pudimos disfrutar de riffs machacones, como en “Albatross”, y vimos los primeros pogos en “My Grain”. Mike Dean iba a lo suyo con el bajo y su particular estilo, mientras que Woody y Pepper optaban por una pose más metalera, tirando de agudos en “Vote With a Bullet”. No sonaron bien del todo, pero salvaron los muebles y lxs fans salieron bastante contentxs a cenar.

Foto: Jordi Vidal

Lo que para muchxs, por supuesto la dirección del festival, eran los cabezas indiscutibles de la jornada (incluso de ambos días), para otrxs, era el momento perfecto para sentarse en el verde césped lateral, y aprovechar para degustar cualquiera de los “manjares” culinarios allí ofertados. El folk rock de Wilco es de difícil digestión para quienes deambulan por los sonidos más pesados y oscuros. Para el resto, la banda de Jeff Tweedy, es sinónimo de calidad y clase, y hemos de reconocer, que no les hemos visto concierto malo. El bueno de Tweedy salió ataviado con gafas y un sombrero que apenas se quitaría en un tema. Con su carácter tranquilo y algo introvertido, arrancó el concierto con “Handshake Drugs”. Algo bajos al comienzo, poco a poco el volumen se acomodó al recinto y a las miles de personas que casi llenaban Mendizabala. Los cambios de guitarras a los que nos tienen acostumbrados Wilco, serían la tónica del concierto, eso sí, con poca eléctrica a los hombros de Tweedy. Pronto iban a tirar de su disco “Yankee Hotel Foxtrot” con “I Am Trying to Break Your Heart” y “War on War”. Pero no todo van a ser penas y ganas de tirarse por la ventana con los de Chicago, a su manera, “I’ll Fight” tiene poso de felicidad y de baile, o “Bull Black Nova” donde los teclados de Mikael sonaron protagonistas. “Impossible Germany” entró en el repertorio seguida de “Jesus, Etc.” para remontar el bloque central. La dualidad que muestran Wilco, equilibra su propuesta y la adapta al formato festival. Para el final, volvieron al disco de la portada de las torres de Marina City para “Heavy Metal Drummer” y algo más reciente, “Random Name Generator” de su disco de 2015. Dos temas que resumen muy bien esa dualidad de la que hablábamos y que también generó entre las opiniones de lxas asistentes no devotxs de Wilco.

Foto: Jordi Vidal

Aquí es donde tocaría hablar de otro de los conciertos que deseábamos con ganas, el de Melvins, pero semanas antes de su presencia en Vitoria, tuvieron que cancelar su gira y fueron sustituidos en el cartel por Gang Of Four, pero a nosotrxs el cambio no nos convenció, y fuimos a ver a Morgan. Han sido varias las veces que hemos tenido la oportunidad de verles y esta ha sido quizás, la que menos nos ha gustado. Y ojo, que como Wilco, la banda madrileña no tiene concierto malo, pero el sábado notamos ciertos cambios, matices, que no nos acabaron de convencer del todo. Desde la puesta en escena de la iluminación, muy tenue y mucha luz de contra, hasta la manera de cantar de Nina en ciertos momentos del concierto. Hizo esfuerzos por contener sus largos discursos entre canciones, o al menos por acortarlos, como en la presentación de “Praying”, y en parte lo consiguió, pero no tanto como nos gustaría. El setlist sin sorpresas, “Planet Hearth” , “Blue Eyes” o “Work” tomaron la cabeza de la actuación. Se colaron dos versiones, una “The Night They Drove Old Dixie Down” de The Band cantada a dúo entre Nina y Paco, y la otra “Lose Yourself to Dance” de Daft Punk, que metieron en medio de “Anthoer Road (Gettin’ Ready)”. No podían faltar las emotivas “Sargento de Hierro” y “Marry You” , cantada inicialmete a capella por Nina en el centro del escenario y con Paco y su guitarra al lado, para después finalizar uniéndose toda la banda a la instrumentalización. Morgan congregaron a mucha gente en el escenario 3, tanta, que no hubiera sido descabellado haberlos programado en el escenario Respect.

Foto: Jordi Vidal

Cerrando el escenario principal, por esta edición del festival vitoriano, se encontraban The Cult, y fue un cierre redondo. No llegando a cotas de su anterior visita en la edición de 2017, Ian Astbury y los suyos, convencieron y arrasaron en su visita. El británico salió enfundado en una chupa de cuero negra y gafas de sol, dos elementos que no se quitaría en ningún momento bajo ningún situación. No se le vio del todo cómodo con los in ear, ni con los monitores frente a él durante buena parte del concierto. De nuevo el hard rock se encontraba reinando Mendizabala y “Sweet Soul Sister” rompió alguna que otra cuerda vocal entre el público, que no dejaba sólo al imponente Ian. “American Gothic” sonó potente y más oscura de lo esperado, y es que The Cult se salieron en más de una ocasión de un “A Sonic Temple” que copó la mitad del cancionero. Astbury no paraba de tocar y jugar con la pandereta, lanzandola al suelo cada dos por tres, o lanzando al público varias de ellas durante el concierto, mientras que el resto de la banda no se salía del guión y ejecutaban sin eclipsar la figura frontman perdonavidas de su líder. En “The Phoenix” sí que las guitarras se dejaron llevar más por libre, y en “She Sells Sanctuary” fue Astbury quien lo hizo, para acto seguido retirarse toda la banda a coger aire para el bis. De los tres cortes que se guardaron para la vuelta al escenario, destacamos la magia de “Rain” y la locura final de “Love Removal Machine”, con John Tempesta y el propio Ian tirando y destrozando la batería mientras el público coreaba con “Oe, oe oe, Ian, Ian…”.

Foto: Jordi Vidal

Pasadas las 2 de la madrugada del segundo y último día, ya el festival iba tocando a su fin para nosotrxs, pero quedaba una última actuación a la que teníamos ganas. Rememorar y oír los éxitos de la mítica banda Pantera por boca de su líder Phil Anselmo, era algo que no queríamos perdernos, a sabiendas que, seguramente, Anselmo ya no está para dar lo que dio en sus años mozos. Aquí nos volvimos a encontrar con buena parte de lxs fans de Corrosion of Conformity que se habían escondido un poco en los conciertos previos, y no sólo vimos a lxs fans, también al bueno de Pepper Keenan, quien subió al escenario, para aparecer y desaparecer durante los coros de “Walk”. Por una de estas casualidades de la vida, justo ese mismo sábado se cumplía exactamente un año desde el fallecimiento del batería de Pantera, Vinnie Paul, y para el que Anselmo y la banda que le acompaña en esta gira, The Illegals, tuvieron un recuerdo al comienzo, dedicándole la siguiente hora y cuarto de actuación. Tampoco es que el sonido fuera destacable pero ¿a quién le importaba?. Allí todo fan de Pantera, o cualquier otro proyecto de Anselmo, o amante del grindcore sólo buscaba diversión, adrenalina y esos temas clásicos de la adolescencia, de manos de su líder. “Revolution is My Name”, “Drag The Waters” , “I’m Broken” o “This Love” fueron varias de las canciones escogidas para esta gira. Anselmo no es que estuviera para dar saltos, pero ponía todo el empeño y el interés en que lo hiciera el público por él, pidiendo algún wall of death o haciendo gestos para un circle pit. Vimos vasos y elementos no identificados volando hacia el escenario, pero nada que lamentar.

Foto: Óscar L. Tejeda

Ahora toca recuperar fuerzas y ver como evoluciona el cartel del año que viene, donde ya se encuentran las bandas Social Distorsion y Fu Manchu.

Azkena Rock Festival 2019 | Viernes

Azkena Rock Festival 2019
Viernes 21 de junio | Vitoria-Gasteiz
Texto: Dave Blanco

Un año más, y ya van 18, el Azkena Rock Festival volvió a Mendizabala a cumplir con su tradición de llevar a la capital vasca los sonidos nuevos y clásicos (en gran parte estos últimos), que se cubren bajo ese gran manto que es el rock.

Con miedo a tener una jornada de viernes pasada por agua, llegamos pronto al recinto para palpar el ambiente previo y ubicarnos dentro del festival. Ligeros cambios con respecto a años anteriores (cambio de ubicación de las taquillas para descongestionar la entrada y traslado del escenario Love, para nosotros el escenario 3 por eso de entendernos mejor y no hacernos líos con los nombres), para no entorpecer el flujo a la entrada del recinto festivalero.

Foto: Óscar L. Tejeda

Micky and The Buzz fueron los encargados de romper el silencio y dar el pistoletazo de salida desde el escenario principal (sin contar con el concierto de mediodía en la Plaza de La Virgen Blanca). Sonidos rockabilly para ponernos en situación de lo que vendría más adelante. La banda, con poco más de un año de vida, pero de componentes de extensa trayectoria, defendieron muy bien su propuesta de jump-blues bailable a ritmo de contrabajo y saxofón, con una excelente Micky a las voces. Los locales Giante se ganaron su puesto en el cartel a base de trabajo y constancia. Más cercanos post rock y al hardcore, su música en el escenario Love, se coló como pudo en el escenario, posiblemente, con peor sonido del festival. Aún así, consiguieron convencer a pesar de que las voces (a medias entre ambos guitarras) costaban entenderlas con claridad. Aguantamos casi hasta el final, pero nos picaba la curiosidad por ver la actuación de Surfbort. A nuestra llegada al escenario 2, perdón, el escenario Respect, escuchábamos la voz de Dani Miller pero no la veíamos, y es que la californiana se encontraba cantando a las primeras filas desde abajo, en la valla, rodeada de fotógrafxs. Siempre feliz y risueña, al igual que el punk que procesa con su banda (formada por dos guitarras, batería y ningún bajo), la cantante no paró de moverse por el escenario como la diva punk que es. Poco a poco los rayos de sol iban apareciendo tímidamente hasta que ganaron por completo la batalla a las nubes y a esa amenaza de lluvia que finalmente no se presentó a la cita «azkenera».

Foto: Jordi Vidal

La legión de tupés y pin-ups ganaban por goleada la partida del estilismo, lo que nos dejó claro quienes iban a ser los grandes protagonistas. Pero antes, turno para The Living End, quienes precisamente son la banda que está acompañando a Stray Cats en su gira europea. De nuevo, otra banda que cambia bajo por contrabajo (la tónica de la primera jornada). Con esta formación en trío, los sonidos nos llevaron por derroteros muy dispares, con ramalazos de Nirvana, Audioslave o Green Day, por ejemplo. Sonaron, entre otras, «Second Solution» , «White Noise» y una de las más guerreras y aplaudidas por el numeroso público que ya aguardaba a los gatos, «End of the World». Buen sonido el sacado por los australianos en el escenario principal, que también tuvo un momento jam session en los minutos finales de su actuación.

Foto: Óscar L. Tejeda

A Deadland Ritual (ese proyecto de super banda creada por el bajista de Black Sabbath, Greeze Butler) generó cierta dualidad en los comentarios de los presentes. Para algunos una verbena de un mal grupo tributo y para otros todo lo contrario. Lo cierto es que con los quilates que se movían sobre ese escenario, bien se podría mejorar algo el rumbo que parece tomará la banda. Por el momento, poco tema propio, sus dos adelantos hasta la fecha «Broken and Bruised» y «Down in Flames» y mucho cover de las bandas de sus integrantes (Black Sabbath, Billy Idol, Velvet Revolver). Franky Pérez nos pareció que defendía muy bien su papel de frontman y salió airoso de «Neon Nights», «N.I.B», «Sweet Leaf» o del cierre con «War Pigs» bajando al público hasta donde el cable de su micrófono le dio alcance, pero creemos que se encontraba más cómodo con los temas propios. Steve Stevens tuvo su momento para lucirse con las seis cuerdas en la versión de «Rebel Yell».

Foto: Jordi Vidal

Y ahora sí, llegó el turno para los deseados del viernes. Todos los looks, anteriormente mencionados, o las incontables camisetas de la banda, daban constancia de quienes iban a mover la masa humana que allí se congregaba. Pero antes, un inciso para la primera gran sorpresa, y es que en los minutos previos a la actuación de Stray Cats, las pantallas del escenario principal anunciaban los que son ya, los dos primeros nombres de la edición de 2020, Social Distorsion y Fu Manchu. Dos bandas que, como veríamos a posteriori, ya han hecho que muchxs se marcharan de esta edición con su bono para el próximo año en el bolsillo. En lo que se refiere a la actuación de los tres gatos, pocos peros le ponemos. No siendo un estilo musical que consumamos en nuestro día a día, reconocemos que sonaron muy bien (quizás la guitarra quedaba algo baja al principio). Cuarenta años desde su formación son muchos años, pero en Mendizabala demostraron tablas y actitud y llevaron el azkena a su terreno. Comenzaron con «Cat Fight (Over a Dog Like Me)» y «Runaway Boys» con medio azkena coreando las palabras del estribillo que dan título a la canción. El solo improvisado de guitarra por parte de Brian Setzer que, acabando junto con sus compañeros con «Misirlou», dio para otra gran ovación. El setlist estuvo colmado de todos sus grandes éxitos, con un bloque central algo más pausado que remontaron desde «Blast Off» hasta «Rock This Town» con la que llegaron a un bis sin irse del escenario. Dos temas más, con «Rumble in Brighton» cerrando su garajera actuación sin temor a que pasen otros cuarenta años más.

La primera jornada de festival pasó uno de sus platos fuertes, y algunxs ya desfilaban hacia la puerta de salida del recinto, dejando un viernes algo pobre en entrada. Y sentimos pena por ellxs, puesto que se borraron del mejor show de la jornada inaugural, el de Blackberry Smoke. Sonido perfecto y ejecución sin fisuras de la banda de Charlie Starr, quienes, en poco más de una hora, supieron dar un recital de classic rock, para deleite de puristas. Puede que pecaran de conservadores en el setlist, y quizás algo más de soltura y garra, para que, una actuación en festival, les hiciera sumar más puntos entre los escépticos a su propuesta, en lugar de querer cuadrar cada movimiento. Un cierre en alto hubiera dejado mejor poso.

Foto: Jordi Vidal

Había que hacer tiempo hasta las dos de la madrugada para otra banda a la que le teníamos ganas, y para ello antes había que pasar por el aro de The B-52s. Aquello si que no era para nosotros, ni para buena parte del público, que miraba con estupor la actuación de los georgianos, y más viniendo de donde veníamos. No dudamos que antaño tuvieron buenos momentos y que son leyenda viva de la música, pero llega un momento en que uno debe saber retirarse a tiempo. Aún con esto, hubo gente que hizo de tripas corazón y se echó un buen rato bailando en las últimas filas y en los laterales del escenario principal (puede que también fuera por entrar en calor y quitar el frío que empezaba ha hacer mella en la capital vasca). Justxs de voces los tres, y la pomposidad del colorido sobre el escenario, contrastaba con todo lo acontecido anteriormente. «52 Girls», «Planet Claire» y «6060-842» por resaltar algunas, y poder escuchar en directo «Love Shack» fue lo más reseñable, pero nos seguimos quedando con sus discos de estudio.

Y con el frío llegando hasta los huesos, llegó igual la actuación a la que más ganas le teníamos del viernes y que nos hizo aguantar semejante ola siberiana, los neoyorquinos Glassjaw. Pero más fríos íbamos a salir de su concierto. La poca gente que allí nos congregamos (seguramente no éramos más de 500 en el escenario 2) aguantamos estoicamente más por ganas que por lo que pudimos presenciar. A los de Daryl se le vió un tanto apáticos, fríos y con desgana, por no hablar del nefasto sonido que sacaron, esto sumado al frío y a las horas de festival acumuladas hicieron de la actuación, la primera gran decepción del Azkena Rock Festival.

Foto: Jordi Vidal

Això és Juneda | Kalikenyo Rock 2019

Kalikenyo Rock 2019
13-15.06.2019 – Juneda, Lleida
Texto: mayodel37

(Esta crónica está completamente condicionada por mi amor al Kalikenyo, sobre todo a sus organizadorxs, y por mi alcoholismo funcional que lo convierte todo en una nebulosa de confeti y amor).

Que el lema del Kalikenyo sea «Juneda sempre punk» deja clarinete la movida. Estamos delante de un festi con identidad de pueblo. Juneda forma parte del ADN del festi y no busques movidas raras, aunque en el cartel también haya thrash, hardcore o ska, la columna vertebral del Kalikenyo son el punk y el street punk.

Si el Kali ha pasado de ser un bolo de pueblo a ser un festi de referencia es gracias al currazo que se pegan sus organizadorxs y gente de Juneda y alrededores que curran como malditxs año tras año, por amor al punk, para que cada edición sea más potente que la anterior.

Decir que nosotrxs llegamos al festi el jueves, pero el miércoles ya hubo bolos de Arpaviejas y Karne Cruda.

JUEVES 13

Llegamos a Juneda alrededor de las 16h creyendo que tendríamos tiempo de sobra para montar el chiringuito y estar ya a las 18h en los conciertos. Pos no, descubrí que soy un puto inútil montando tiendas de campaña y que si vas a birra por piqueta clavada tardas mucho y acabas muy ciego. Así que a Löbotomics y a Liberum les escuchamos desde la zona de acampada entre cuerdas de tiendas de campaña y latas.

Sí conseguimos estar a las 20h pa Rude Pride, grupo que no había visto en directo y al que tenía ganas, y ya empieza a verse ese espíritu made in Juneda cuando el cantante de Non Servium sube al escenario a echarse con ellos una versión de los Eskorbuto, no tengo muy claro si de ellos o de La Polla que ya iba muy ciego, acompañado del hijo de uno de los organizadores. Ellos darían paso a Subversión X. Para mi gozo y disfrute tocaron «Tu calor» y «Niños suicidas».

kalikenyo 2019 non servium

Foto: Montse Solà

A las 22.20h se venía la primera salvajada del festi, Animales Muertos. Joder si se notó que muchxs les teníamos unas ganas de la hostia, pogo de inicio a fin con locura especial en «Kisiera ver» y, sobre todo, en «Nosotros somos la venganza».

A los Petra de Fenetra les escuchamos también desde la zona de acampada. Nosotrxs no nos drogamos y somos pobres, o cenábamos algo o nos daba un siroco.

Volvemos pa los Narco. Ya sabíamos la movida del cantante nuevo e íbamos con la incertidumbre. Me cago en el copón bendito como nos lo gozamos. También decir que llevábamos borrachxs desde el mediodía, pero cómo movimos el culo con «No nos van a echar de la rave».

Lo mejor es que la traca estaba por petar, primero con Non Servium, streetpunk made in Móstoles y un directo que es una patada en la cara. No tocaron «Antinazis», pero no impidió que la cantase yo de vez en cuando entre canción y canción. Sí tocaron «El espíritu del Oi», un tres y un pico.

Ojete que luego subieron al escenario Radiocrimen. He de confesar algo, cuando les escucho tengo pensamientos impuros, Txarlie Usher no es de este mundo y le amo. Ellos, como siempre que les he visto, se marcaron un bolo pa fliparlo y qué bonico fue ver a Txarlie «te amo» Usher subirse por el escenario o berrear, porque pa cantante no valgo, «Alcohol barato» y «Amar mata». La noche la cerraría The Birra’s Terror.

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Foto: Kalikenyo Rock

VIERNES 14

Los conciertos empezaron a las 16h, los conciertos, la fiesta pa nosotrxs empezó a las 9h, pero las dos, tres con suerte, personas que leeréis esto lo hacéis por la música.

Con un calor de la hostia en verso Skaparapid dio el pistoletazo de salida al día del viernes. Como a lxs allí presentes nos daban igual los calores de les Terres de Ponent, la organización decidió empezar a regarnos para evitar muertes. Su bolo fue un continuo bailoteo empezado con «Che Che Chechenia» y acabado con «Que trabaje el rey».

El día continuaría con Konsumo Respeto y luego con Svetlanas. Por motivos que ahora tampoco es necesario explicar, no nos pilló en la zona de bolos, lo que es una pena ya que quería ver a Konsumo Respeto y lo poco que vimos de Svetlanas me gustó mucho.

A las 19.30h sería el turno de EUKZ, clásicos del Kali y grupo al que tengo especial cariño ya que les escucho desde mis años más mozos.

Instaladxs al lado de técnicxs de sónido, tranquilxs y sin más ánimo que mirar el bolo de Boikot, qué sorpresa nos llevamos con la pedazo fiesta que montaron, acabamos dando salticos como cabras por el monte lo que hizo que nos olvidásemos que cenar es bien.

Foto: Kalikenyo Rock

Ya a las 22h y ya por fin de noche, me cago en el calor, Gatillazo entran en acción. Tocando temazos suyos, «El caos perfecto», «Pijos powers» o «Vendido», metieron de por medio «Lucky man for you» y «Txus». No es lo mismo, cuando suena una de La Polla no es lo mismo. Allí bailó hasta el cura del pueblo. Cómo me lo voy a gozar en setiembre y octubre.

Ponerse muda limpia que llega S.A.. Esta peña juega a otra cosa y lo demostraron tocando solo himnos, decir que por su culpa me quedé sin voz pal resto del festi. «Estado enfermo», «Ratas», «Piedra contra tijera», «Rumore», «Cuando nada vale nada», «Nos vimos en Berlín»…

Al borde de la muerte, forzándome y pensando que igual sería buena idea un poco de spizz, Kaos Urbano continuaron la locura. Consiguieron que en un estado de decadencia absoluta siguiera «de jarana». Dudo que a dar tumbos y murmurar «dale como Cantoná» o «ella no tiene dueño» pueda considerarse jarana. De fuera debería dar penica, pero por dentro estaba to a gusto.

Al recordar esto me entran ganas de llorar. Qué pasa cuando tienes 34 años, llevas bebiendo desde las 10 de la mañana y no te drogas? Pos que mueres. Por suerte no me meé ni me cagué encima, pero me perdí Arkada Social, grupo que me flipa, XpresindntX y Manifa, cago en la democracia, qué rabia.

Foto: Kalikenyo Rock

SÁBADO 15

Debido a que Koma se cayeron del cartel a última hora, el día empezó una hora más tarde de lo programado. Los bolos empezaron a las 13.30h con DITS, Balkan Bomba y Etsaiakeroak.

Nosotrxs no haríamos acto de presencia hasta las 17h, esperando ver a Koma, pero como en esta vida no se puede tener todo, en su lugar vimos a Crisix. Como yo era el encargado de saber los horarios, tuve que lidiar con algún «borracho de mierda, has cruzado horarios». A lo que yo, con mi característico saber hacer respondí «calla y pilla kalimotxo».

Cuando al acabar Crisix empezaron a tocar Los Toreros Muertos, empecé a creer que igual sí la había cagado, pero muy preocupado tampoco estaba. Estaba entretenido pidiendo a la organización que me echasen agua encima mientras cantaba, sin voz, «Mi agüita amarilla». Pasaron muchas cosas altamente divertidas durante el bolo que no puedo contar o una amiga me cose el culo con hilo, aguja y superglue.

Sea como fuere, llegó la parte que esperaba del día, Crim y Segis. Crim son amor, tocan que te cagas pero es que encima son guapos (sobretodo el bateria). Por eso hacen punkrock y no punk del de toda la vida. Lxs punkis somos fexs, ese es nuestro encanto.

Si tenía ganas de Crim, de Segis ya no eran ni ganas, era mono. El hecho de que se marcaran un bolo pa cagarse patas p’arriba mientras haces el pino puente provocó que el resto de la noche me convirtiera en un oso amoroso autodestructivo. A mi decidme misa, pero «Las drogas» es de las mejores canciones que puto existen y en directo se te quedan los pezones como pa rallar diamantes.

Foto: Kalikenyo Rock

Cómo eran las 22.30h y no queríamos repetir la hecatombe del día anterior, a Ana Curra la escuchamos cenando desde la lejanía.

Sin saberlo estábamos a punto de ver el momentazo del festi. Ya en la zona de bolos, Kop se marcaba un conciertazo de la parra. Teníamos ganas de escuchar «Això és Juneda», versión de Kop del himno del club de fútbol de Juneda, pero ni pa Dios nos esperábamos la que se montó. Sale el coro de Juneda al escenario y fue arrancar la canción y encenderse bengalas rojas en todo el recinto. No podíamos ver el escenario, estábamos en tol medio de las bengalas, solo escuchar la canción entre humo rojo y fuego. Por Dios, espero la organización lo tenga grabado y saque un vídeo.

Quien crea que tras eso ya no quedaba nada por ver poco conoce el Kali. Desakato, Ratzinger y The Guilty Brigade aún no habían dicho la suya. Kaña y tralla para acabar el festi y seguir haciendo un poco el punki.

Ahora solo queda esperar si hay edición el año que viene y de haberla, qué salvajada nos espera y, como decía ayer un colega, si necesitan a gente en el Vallés, somos varixs lxs que nos ofrecemos voluntarixs pa echar un cable.

Foto: Kalikenyo Rock

Stick To Your Guns | Madrid, 2019

Stick To Your Guns + Nasty + Get The Shot
09.04.2019 – Sala Caracol (Madrid)
Route Resurrection
Fotos: Aldara ZN

Nueva noche imprescindible de hardcore de la mano de Route Resurrection. En esta gira toca disfrutar de tres bandas que se formaron a mediados de la pasada década en tres partes diferentes del planeta y que cuentan con sonidos bastante diferenciados. A Get The Shot, Nasty y Stick To Your Guns les une el origen de su sonido, buena parte de su mensaje y un fuerte sentido de comunidad hardcore.

Esta crónica se podría titular «I’m too old for this shit», mítica frase de la película Arma Letal. Ya en la cola, notamos que le sacamos unos cuantos años a la media de edad de lxs asistentes. Seguramente el motivo es que no nos encontramos con bandas clásicas, sino con tres grupos en proceso ascendente o de consolidación, aunque Stick To Your Guns ya lleve un tiempo entre nuestras favoritas. Entramos a la sala y hábilmente cogemos sitio en una zona elevada que nos separará de las zonas más activas del pit. Además nos permite ver mejor, porque la chavalada de ahora es altísima. Después de reírnos unas cuantas veces de nuestra actitud abuelil, me consuela ver como nuestra zona segura empieza a congregar viejxs conocidxs con nuestras mismas intenciones.

Podría decirse que el primer grupo sirvió como calentamiento de lo que vendría más tarde. Pero como se trata de Get The Shot, el/la que no hubiera calentado en casa se arriesgaba a lesionarse. Tan pronto como se hace el silencio entre la música de ambiente y los primeros riffs, se abre el pit y empiezan los movimientos a lo «Tigre y dragón». Primera vez que vemos a los de Québec desde que han publicado su tercer LP «Infinite Punishment» y primera vez que no es al aire libre como en el Resu o en el Hellfest. Estar encerrados entre cuatro paredes no les resta de su capacidad para transmitir energía, no solo a través de su mezcla de hardcore y crossover sino físicamente. Esta es una de las cualidades que les hace una banda con un gran proyección y que su cantante explota infatigablemente desde el escenario, cantando sobre el público o apareciendo en la otra punta de la sala inexplicablemente.

Tras ellos es el turno de Nasty. Un grupo mucho más prolífico y que se ha trabajado incansablemente los escenarios más pequeños de por aquí. Los belgas se caracterizan no solo por su mensaje sino también por la contundencia de su música. De hecho, en su afán por llevar su sonido a lugares más extremos que el hardcore y el beatdown, hay momentos de canciones que rozan el black metal más extremo. Por suerte, pueden desarrollar toda su contundencia gracias al sonidazo que suele tener la sala Caracol desde hace ya tiempo. Pese a todo el evento tocando casi en la penumbra, tanto ellos como Get The Shot han sonado impecable. Cuando la apisonadora de Nasty deja de sonar, la espera nos es amenizada con una lista de reproducción de pop, especialmente bien recibida es «Take on me» que acaba siendo coreada por todxs lxs presentes como si fuera un tema de Agnostic Front.

Todo está listo para que salten al escenario Stick To Your Guns y lo hacen entre temazos pero con un sonido que mejoraría a lo largo de las primeras canciones. Concierto centradísimo en sus tres últimos discos, especialmente en «Diamond» que supuso su mayor crecimiento a todos los niveles. Durante cerca de una hora intercalan los elementos más característicos de esos discos: canciones accesibles coreables, contundencia y, la recién adquirida, intensidad. Intensidad que les ha llevado a nuevos sonidos en su último disco «True View» y que ya se dejaba ver en el anterior EP «Better Ash Than Dust», del cual tocan la emocionante «The suspend». Sus mejores temas los han ido soltando durante todo el show de manera equilibrada, por lo que tras su último himno «Married to the Noise» solo queda tiempo para «Amber» el tema más antiguo de la noche y una última descarga con «Nobody».

 

STICK TO YOUR GUNS

 

NASTY

 

GET THE SHOT

crim sala la mirona 2019

Crim + Violets + Batec | Sala La Mirona, Salt

Crim + Violets + Batec
15.02.2019 – Sala La Mirona, Salt, Girona
Texto: mayodel37

(Al desconocer la rigidez editorial de las élites de Rockodrome, siendo madrileñxs fijo que de imperialistas no bajan, he decidido escribir una versión para todos los públicos y evitar ser censurado).

Tras liarla parda en Carcelona, marcándose un sold out en la Razz 2, que Crim no tocaban por tierras catalanas, así que tenemos mil ganas de ver, y sobretodo disfrutar, de su regreso.

Decido que por primera vez en mi vida iré a ver a Crim en modo profesional, no beberé demasiado, cenaré y estaré atento a todos los acontecimientos que vayan sucediendo para poder narrarlos tal cual ocurran.

Mi gozo en un pozo, pa cuando entramos en La Mirona ya voy medio pedo y lo hacemos justo al empezar Batec, léase faltan unas dos horas pa que toque Crim.

Lloro de felicidad al ver que La Mirona está en su modalidad reducida. La versión peque de esta sala crea el ambiente perfecto pa un bolo de punk, pronunciado con U. No hay vallas ni demás mierdas que alejen a la parroquia de las bandas, el escenario es pequeño y no debe llegar ni al metro de altura y queda to bien recogidico.

La primera banda en tocar es Batec. Este cuarteto formado por una bestioleta de ponent, amor eterno a Karbunko, y vallesans ya acompañó a Crim en el bolo de la Razz.

Las segundas en tocar son Violets, pa cuando ellas empiezan mi medio pedo es ya castaña así que no puedo evitar empezar a twerkear, lo mismo le ocurre a otras, hay algún amago de pogo a finales del bolo de Violets y empieza a caldearse el ambiente.

Suena la intro esa rara que ya sonó en Razz, Crim is in da jaus y las allí presentes ya estamos con unas ganas de jarana preciosas. Arrancan con «Potser no hi ha Final» empalmada con «Caiguda Lliure». Para mi asombro la gente está muy tranquila pero todo cambia con «Hivern Etern» empezando el bolo de verdad. Vasos por el aire, personas por el suelo y llega el primer momentazo de la noche.

A medio tema sube un chaval al escenario, se da una vueltecica y salta al público, vamos, lo normal. Pues Adri, cantante de Crim, al acabar la canción nos informa que en La Mirona lo de subir al escenario y saltar está mal visto, a lo que se me acerca un chico, cuya borrachera ridiculizaba la mía, me rodea con el brazo y me dice al oído «pos ara pujem totes i a vore que fotent els segurrates imbècils aquests» (pos ahora nos subimos todas y a ver qué hacen los segurratas imbéciles estos). No pude más que morir de amor, darle un beso a tan preciosa persona y tirarme el resto del bolo en el pogo.

El segundo momentazo de la noche se vivió a mitad de «La puta copa del rei», como si los realizadores de TVE estuvieran a los mandos y no quisieran pitidos al himno, se fue la luz de la sala. Esto fue aprovechado por muchas para cantar o pillarse una birra, yo que ya estaba en un concierto paralelo lo aproveché para gritar indistintamente «No hi serem», canción que para mi desgracia jamás tocan, y «batería t’estimo», ese chico tiene un algo que me suliveya.

Resueltos los problemas vuelven a tocarla y sigue el concierto sin más problemas, salvo pa los seguratas que vieron que lo de no subir y no saltar como que ya si eso en otra ocasión. Van tocando temazos como «Benvingut Enemic», «Quan tornin les sirenes», canción dedicada a todxs lxs asquerosxs que aplaudieron a los gossos d’esquadra los días posteriores al 1 de octubre, de ahí que ame fuertemente esa canción, «Maneres de viure» o «Vaixells de paper», entre otras, para dar paso a «Pare nostre que esteu a l’infern», canción que aunque sea de las nuevas ya es un himno.

Aprovecharon el final de pare nostre para hacer eso de los bises, cosa que jamás entenderé, eso del ahora me voy ahora vuelvo me parece una tontez, pero lo hace casi to dios así que algún sentido que se me escapa tendrá.

Vuelven y tocan «Castells de sorra». Castells es la canción, no hay absolutamente nadie que no grite «Per què collons m’he de fer gran», personas cayendo encima del escenario, alguien por los aires continuamente, vamos, lo que viene siendo amor. Recordar que me tiré tol bolo en la zona pogo, lo que hiciera u hiciese la gente civilizada más atrás será siempre un misterio para mí.

Empalman Castells con «I ara et sents trist», otro temazo de aúpa que todas gritamos y que da final al concierto con todas las asistentes chillando «per la teva hostilitat».

crim sala la mirona 2019

crim madrid 2019 (3)

La Wurli llena y Crim fetén

Crim + Nitropollo
19.01.2019 | Wurlitzer, Madrid
HFMN Crew

La extensa gira de Crim les llevó el pasado 19 de enero hasta la sala Wurlitzer de Madrid. Entradas agotadas con la sala llena de gente esperando una sesión de buen punk.

La noche empieza con Nitropollo. La banda está compuesta por integrantes de grupos míticos como Zinc, Bultacos, Vecchias o Wipe Out Skaters, y eso se nota. No es la primera vez que los veo y cada vez me gustan más. »What´s the point» es el título del discazo que publicaron el año pasado y durante el concierto le dieron un buen repaso. Sonaron temazos como »Pollo song», »You», «We are alive», «All the time», «No más» , «Afraid», ‘Weekend break» y las versiones de New Bomb Turks y de The Only Ones incluidas.

crim madrid 2019 (10)

Para cuando me quiero dar cuenta, la sala ya está llena de gente. La verdad es que no lo esperaba y, por lo que se ve, Crim tampoco.

Durante el concierto, Crim realizan un buen repaso de todo su trabajo. Comienzan con «Potser no hi ha final», el primer tema del último disco «Pare nostre que esteu a l’infern». Un tercio del concierto está dedicado a este último disco con los temas «Pare nostre que esteu a l’infern», «La puta copa del rei», «Caiguda liure», «Hivern etern» y «Quan tot sigui fosc». Otro tercio para el álbum «Blau sang, vermell cel» con los temas «Benvingut enemic», «Una canço i una promesa», «Maneres de viure», «Vaixelles de paper» y «Blau sang, vermell cel». Los temas de su primer álbum «Temps era temps», «Cavalls morts» y «Castells de sorra» aparecen entremezclados a lo largo de setlist, además de la versión de Turbonegro y «Sense Excuses».

Desde el principio el público no para de saltar y cantar cada tema de Crim. Picos de emoción con temas como «Castells de sorra», «Hivern etern», «Pare nostre que esteu a l’infern». Se nota la emoción entre nosotrxs y también desde el escenario. Crim están flipando con la entrega inesperada en Madrid.

¿Para cuándo vuelven por Madrid?

CRIM

NITROPOLLO