Azkena Rock Festival 2019
Sábado 22 de junio | Vitoria-Gasteiz
Texto: Dave Blanco

El frío del viernes dio paso al sol y al calor en la segunda y última jornada de festival. Y con el sol, llegaron también la mayoría de los grupos que teníamos ganas de ver. No debimos de ser lxs únicxs en este aspecto, puesto que la asistencia en este último día de Azkena fue considerablemente mayor a la del viernes.

Foto: Jordi Vidal

Esta vez no madrugamos tanto para llegar al recinto, y optamos por Tesla como primera opción para inaugurar nuestro sábado azkenero, y no pudimos haber elegido mejor. La banda de Sacramento, liderada magistralmente por Jeff Keith, dio todo un señor concierto, en un escenario principal, que a pesar de las horas “tempranas” para un horario de festival (19:15h), ya presentaba una entrada casi igual a la de algún “cabeza de cartel” del viernes. Una intro con “Welcome to the Jungle” de Guns N’ Roses dio el pase para que salieran a escena los cinco integrantes y lanzaran “Cumin’ Atcha Live”. Con un sonido muy directo y unas guitarras bien afiladas se metieron al público en el bolsillo con “Heaven’s Trail (No Way Out)” haciéndoles corear el estribillo bien alto. “Breakin’ Free” bajó el ritmo, que hasta el momento fue intenso, para oxigenar un setlist bien cargado de hard rock denso. También hicieron lo propio versionando “Blackbird” de The Beatles, para la que se enfundaron las guitarras acústicas, y enlazaron con “Love Song” con Frank Hammon cambiándose a su eléctrica de doble mástil para los solos. “Gettin’ Better” cerró una de las actuaciones tapadas del Azkena, y que mereció un “slot” mejor, más cercano a la noche.

Corrosion of Conformity, prometían ser otro de los platos fuertes de este segundo día copado por los sonidos más duros del rock. Y duros sonaron, tanto que el escenario 2 (el Love para la oficialidad) no pudo soportar tanta energía y no cumplió con la calidad. Todo sonó muy empastado. Aún así, pudimos disfrutar de riffs machacones, como en “Albatross”, y vimos los primeros pogos en “My Grain”. Mike Dean iba a lo suyo con el bajo y su particular estilo, mientras que Woody y Pepper optaban por una pose más metalera, tirando de agudos en “Vote With a Bullet”. No sonaron bien del todo, pero salvaron los muebles y lxs fans salieron bastante contentxs a cenar.

Foto: Jordi Vidal

Lo que para muchxs, por supuesto la dirección del festival, eran los cabezas indiscutibles de la jornada (incluso de ambos días), para otrxs, era el momento perfecto para sentarse en el verde césped lateral, y aprovechar para degustar cualquiera de los “manjares” culinarios allí ofertados. El folk rock de Wilco es de difícil digestión para quienes deambulan por los sonidos más pesados y oscuros. Para el resto, la banda de Jeff Tweedy, es sinónimo de calidad y clase, y hemos de reconocer, que no les hemos visto concierto malo. El bueno de Tweedy salió ataviado con gafas y un sombrero que apenas se quitaría en un tema. Con su carácter tranquilo y algo introvertido, arrancó el concierto con “Handshake Drugs”. Algo bajos al comienzo, poco a poco el volumen se acomodó al recinto y a las miles de personas que casi llenaban Mendizabala. Los cambios de guitarras a los que nos tienen acostumbrados Wilco, serían la tónica del concierto, eso sí, con poca eléctrica a los hombros de Tweedy. Pronto iban a tirar de su disco “Yankee Hotel Foxtrot” con “I Am Trying to Break Your Heart” y “War on War”. Pero no todo van a ser penas y ganas de tirarse por la ventana con los de Chicago, a su manera, “I’ll Fight” tiene poso de felicidad y de baile, o “Bull Black Nova” donde los teclados de Mikael sonaron protagonistas. “Impossible Germany” entró en el repertorio seguida de “Jesus, Etc.” para remontar el bloque central. La dualidad que muestran Wilco, equilibra su propuesta y la adapta al formato festival. Para el final, volvieron al disco de la portada de las torres de Marina City para “Heavy Metal Drummer” y algo más reciente, “Random Name Generator” de su disco de 2015. Dos temas que resumen muy bien esa dualidad de la que hablábamos y que también generó entre las opiniones de lxas asistentes no devotxs de Wilco.

Foto: Jordi Vidal

Aquí es donde tocaría hablar de otro de los conciertos que deseábamos con ganas, el de Melvins, pero semanas antes de su presencia en Vitoria, tuvieron que cancelar su gira y fueron sustituidos en el cartel por Gang Of Four, pero a nosotrxs el cambio no nos convenció, y fuimos a ver a Morgan. Han sido varias las veces que hemos tenido la oportunidad de verles y esta ha sido quizás, la que menos nos ha gustado. Y ojo, que como Wilco, la banda madrileña no tiene concierto malo, pero el sábado notamos ciertos cambios, matices, que no nos acabaron de convencer del todo. Desde la puesta en escena de la iluminación, muy tenue y mucha luz de contra, hasta la manera de cantar de Nina en ciertos momentos del concierto. Hizo esfuerzos por contener sus largos discursos entre canciones, o al menos por acortarlos, como en la presentación de “Praying”, y en parte lo consiguió, pero no tanto como nos gustaría. El setlist sin sorpresas, “Planet Hearth” , “Blue Eyes” o “Work” tomaron la cabeza de la actuación. Se colaron dos versiones, una “The Night They Drove Old Dixie Down” de The Band cantada a dúo entre Nina y Paco, y la otra “Lose Yourself to Dance” de Daft Punk, que metieron en medio de “Anthoer Road (Gettin’ Ready)”. No podían faltar las emotivas “Sargento de Hierro” y “Marry You” , cantada inicialmete a capella por Nina en el centro del escenario y con Paco y su guitarra al lado, para después finalizar uniéndose toda la banda a la instrumentalización. Morgan congregaron a mucha gente en el escenario 3, tanta, que no hubiera sido descabellado haberlos programado en el escenario Respect.

Foto: Jordi Vidal

Cerrando el escenario principal, por esta edición del festival vitoriano, se encontraban The Cult, y fue un cierre redondo. No llegando a cotas de su anterior visita en la edición de 2017, Ian Astbury y los suyos, convencieron y arrasaron en su visita. El británico salió enfundado en una chupa de cuero negra y gafas de sol, dos elementos que no se quitaría en ningún momento bajo ningún situación. No se le vio del todo cómodo con los in ear, ni con los monitores frente a él durante buena parte del concierto. De nuevo el hard rock se encontraba reinando Mendizabala y “Sweet Soul Sister” rompió alguna que otra cuerda vocal entre el público, que no dejaba sólo al imponente Ian. “American Gothic” sonó potente y más oscura de lo esperado, y es que The Cult se salieron en más de una ocasión de un “A Sonic Temple” que copó la mitad del cancionero. Astbury no paraba de tocar y jugar con la pandereta, lanzandola al suelo cada dos por tres, o lanzando al público varias de ellas durante el concierto, mientras que el resto de la banda no se salía del guión y ejecutaban sin eclipsar la figura frontman perdonavidas de su líder. En “The Phoenix” sí que las guitarras se dejaron llevar más por libre, y en “She Sells Sanctuary” fue Astbury quien lo hizo, para acto seguido retirarse toda la banda a coger aire para el bis. De los tres cortes que se guardaron para la vuelta al escenario, destacamos la magia de “Rain” y la locura final de “Love Removal Machine”, con John Tempesta y el propio Ian tirando y destrozando la batería mientras el público coreaba con “Oe, oe oe, Ian, Ian…”.

Foto: Jordi Vidal

Pasadas las 2 de la madrugada del segundo y último día, ya el festival iba tocando a su fin para nosotrxs, pero quedaba una última actuación a la que teníamos ganas. Rememorar y oír los éxitos de la mítica banda Pantera por boca de su líder Phil Anselmo, era algo que no queríamos perdernos, a sabiendas que, seguramente, Anselmo ya no está para dar lo que dio en sus años mozos. Aquí nos volvimos a encontrar con buena parte de lxs fans de Corrosion of Conformity que se habían escondido un poco en los conciertos previos, y no sólo vimos a lxs fans, también al bueno de Pepper Keenan, quien subió al escenario, para aparecer y desaparecer durante los coros de “Walk”. Por una de estas casualidades de la vida, justo ese mismo sábado se cumplía exactamente un año desde el fallecimiento del batería de Pantera, Vinnie Paul, y para el que Anselmo y la banda que le acompaña en esta gira, The Illegals, tuvieron un recuerdo al comienzo, dedicándole la siguiente hora y cuarto de actuación. Tampoco es que el sonido fuera destacable pero ¿a quién le importaba?. Allí todo fan de Pantera, o cualquier otro proyecto de Anselmo, o amante del grindcore sólo buscaba diversión, adrenalina y esos temas clásicos de la adolescencia, de manos de su líder. “Revolution is My Name”, “Drag The Waters” , “I’m Broken” o “This Love” fueron varias de las canciones escogidas para esta gira. Anselmo no es que estuviera para dar saltos, pero ponía todo el empeño y el interés en que lo hiciera el público por él, pidiendo algún wall of death o haciendo gestos para un circle pit. Vimos vasos y elementos no identificados volando hacia el escenario, pero nada que lamentar.

Foto: Óscar L. Tejeda

Ahora toca recuperar fuerzas y ver como evoluciona el cartel del año que viene, donde ya se encuentran las bandas Social Distorsion y Fu Manchu.