Tribade en CSO l’Astilla

Tribade
14.12.2019 – CSO l’Astilla, Hospitalet de Llobregat
Crónica y fotos: Meritxell Blanco

Despedida en Barcelona de la integrante Sombra Alor en un concierto en apoyo a un preso en régimen FIES

El grupo de música urbana Tribade, formado por las MC’s Masiva Lulla, Sombra Alor, Bittah y el Dj Bigmark, comunicó el pasado diciembre un cambio de rumbo en su proyecto: la cantante Sombra Alor dejaría de formar parte del grupo a partir de 2020. Al mismo tiempo, anuncia ron un último concierto benéfico en casa, en L’Astilla, en Hospitalet de Llobregat. El grupo es conocido por su mensaje reivindicativo a favor de la lucha de clases y el feminismo interseccional y anticapitalista. Todos los beneficios del concierto van destinados a un preso en régimen FIES.

¿Por qué L’Astilla? El centro social okupado, autogestionado y organizado por personas voluntarias es muy representativo para Tribade, pues es allí donde hicieron sus primeros ensayos como grupo en el año 2017. Desde entonces han crecido hasta llegar a festivales de carácter internacional. De hecho, será en Holanda donde acaben su gira, pero eso lo comentaré más adelante, ahora vamos a ponernos en contexto.

Llega la noche del concierto y me dirijo a l’Hospitalet. Acercarte una noche a una okupa a hacer fotos puede parecer un peligro, pero lo cierto es que se siente de lo más seguro. El espacio es grande, lleno de propaganda antirepresiva en forma de pegatinas y grafitis. Las paredes que rodean el escenario contienen diversas pinturas murales y pintadas de corte feminista.

Todavía está llegando gente, las primeras filas del escenario las forman en su mayoría gente joven: mujeres, de diferentes etnias, bolleras, trans, punkis… (a lo sumo, identidades disidentes). Se acerca la hora del concierto, la zona delantera del escenario se está llenando y todos esperan pacientes mientras charlan. Algunos ya se han acabado la primera cerveza cuando sale Dj Bigmark al escenario a marcarse unos beats, antes del comienzo del espectáculo. Entre bailoteos, el público empieza a animarse. Sombra Alor, nuestra protagonista de la noche, se acerca unos instantes al DJ e intercambian alguna que otra conversación entre risas. Me acerco al no muy grande escenario, donde Sombra me agradece el registro fotográfico, a la vez que me indica por dónde puedo hacerme sitio. En la barra están sirviendo diversas amigas y compañeras con la voluntad de acompañar al grupo en su despedida. El Dj ameniza la espera con temas de Ira Rap y Sara Hebe; el público parece empezar a alborotarse. Al cabo de varios minutos se apagan las luces.

Bajo la frase “Esta es la nueva era, reventando el sistema, que empiece el matriarkado” salen las tres MC’s al escenario. Se presentan vestidas con túnicas negras y comienzan a cantar los primeros versos de La Purga, canción que utiliza simbología propia del cristianismo (cruz, confesión, rezo) para transgredir su moral y llevarla al terreno del feminismo en forma de autocrítica.

A medida que avanza el espectáculo intercalan algunos discursos en relación con el mensaje de sus canciones –interrumpidos también por alguna que otra broma que el público parece ya conocer. Las primeras filas están formadas por caras conocidas, lo que hace que las tres artistas interactúen de forma constante con su público. Una de las espectacularidades del grupo es, sin duda, su puesta en escena: las tres llevan trajes compaginados y todo el espectáculo está coreografiado.

En lo que dura el concierto no dudan en usar diversos elementos de atrezo relacionadas con sus temas: Resiste, canción en contra de la desokupación, comienza cuando Dj Bigmark muestra al público un cartel de “se vende”. En Afilando las tijeras, tema en el que condenan el machismo dentro del hip hop, aparecen ellas con pasamontañas y cadenas, imponiéndose a los “machitos” y empoderando al público, que enloquece al son de los movimientos de las artistas.

Entre tanto alboroto hacen una pequeña pausa: uno de sus temas se centra en la problemática de los procesos migratorios. Masiva y Bittah cogen el micrófono para decir unas palabras por los jóvenes y personas migradas al territorio español, expuestas a la violencia del estado. No dudan en pedir respeto y comprensión ante esta triste realidad antes de continuar con el bolo. Posteriormente Sombra, con la humildad y actitud que la caracterizan, se dirige al público: “que todo aquel, aquella o aquelle que se solidarice con nuestra lucha grite: eh!”. Todos parecen reconocer ya la frase que marca el pistoletazo de salida de Mujeres, canción sobre la responsabilidad afectiva y cuidados entre compañeras, que concluye con un tierno abrazo de las tres.

El espectáculo está llegando a su fin, entre risas y llantos del público. Las tres se despiden rápidamente y desaparecen del escenario. Salen nuevamente con capas plateadas para cerrar con Las Desheredadas, animando al público a hacer un gran pogo para acabar la noche por todo lo alto. Se despiden del público abrazadas, en agradecimiento a las compañeras y amigas que las han apoyado.

Al finalizar el concierto el público permanece en el local bebiendo y charlando. Las tres integrantes no tardan en salir y quedarse tomando algo con amigas y compañeras. Con este concierto se cierra un ciclo para Tribade. Ellas insisten en que sus caminos se separan, pero seguirán políticamente unidas y animan a los seguidores a vivir este momento con empatía y comprensión. Tribade seguirá con Masiva y Bittah de MC’s, DJ Bigmark y su inseparable productor Josh186, con el que ya están trabajando en nuevos temas. Sombra Alor se centrará en su otro grupo, Ketekalles , y continuará participando en diferentes proyectos.

Tribade nos ha marcado, por sus letras y su lucha, es por eso mismo que no podemos evitar sentir nostalgia” me comenta una seguidora después del bolo.

No puedo obviar sentir que Tribade es la cuna de muchas jóvenes rebeldes con el sistema y lo establecido, que ven en el grupo un reflejo de sus inquietudes y su lucha. El grupo busca despertar conciencias, hacer pensar y progresar a las suyas, empoderar desde abajo. En un sistema que llena los carteles de grupos masculinos en los escenarios, Tribade rompe la escena y empodera a un ejército de jóvenes insumisas con las ideas muy claras, que nunca se habían sentido tan representadas. Estoy segura de que allá donde vayan seguirán haciendo un buen y necesario trabajo.

Si te has quedado con ganas de ver a Sombra, Masiva y Bittah juntas en el escenario, tienes una única oportunidad: Tribade participará por última vez junto con Sombra Alor el 17 de enero en Holanda, en el festival Eurosonic Noordeslag. Este será el último antes del cambio de rumbo del proyecto.

Aquí llegan las frikis, las punkis, las chonis, las migradas, las mujeres que no amaban a los hombres, las construidas desde el complejo, Las Desheredadas. Esto va por todas.

Nooirax Sounds Fest 2019

Nooirax Sounds Fest 2019
14.12.2019 – Sala Óxido, Guadalajara
Nooirax Producciones
Sounds From The Deep
Crónica: R13
Fotos: Aldara ZN

Con la tercera edición del Nooirax Sounds Fest damos por terminado el 2019 en cuanto a conciertos se refiere. Un 2019 que, para nosotrxs, comenzó en este mismo lugar y con una propuesta altamente complementaria a la de esta noche. Gracias a la asociación cultural Sounds From the Deep conocimos la sala Óxido y su excelente sonido – saber que vas a disfrutar de un buen concierto anima bastante a acercarse desde Madrid –, también estaba por allí el bueno de Alex Nooirax. Todos estos ingredientes se vuelven a unir para este tercer Nooirax Sounds Fest, que arrancó el viernes con Surflamingo y Phonocaptors, continuando el sábado con una sesión vermú de Nomad y Khayman. Todo ello en el Arcadia Rock Bar y totalmente gratis.

El equipo de Rockodrome nos sumamos al festival la noche del sábado en la sala Óxido. Los primeros en subir al escenario son Deriva. Pese a tenerlos muy recientes – hace dos meses los vimos en Madrid –, volvemos a disfrutarles incluso más gracias al sonidazo de la sala. Esto nos permite recrearnos en los paisajes sonoros de su post-rock instrumental y sentir la potencia de los momentos más contundentes, algo que se les da especialmente bien. Tras ellos, también desde Madrid, es el turno de Idiacanthus. Descubrimos desde cero a un grupo de propuesta arriesgada que, además, añade el violín como elemento destacado de su sonido. Los grupos que arriesgan, al margen de poder fallar o acertar, nos enfrentan a nuestras zonas de confort, distintas para cada persona. En mi caso, pronto me siento cómodo con sus partes más locas, que me recuerdan a Mr. Bungle o The Dillinger Escape Plan, y no conecto tanto con los pasajes más convencionales.

Con el nivel musical que se gastan El altar del holocausto, para nada necesitan el aporte estético con el que juegan. Sin embargo, es cierto que lo litúrgico añade cierta atmósfera que les puede ayudar a abrir el camino hacia el lugar que se merecen. Los de Salamanca consiguieron congregar el mayor entusiasmo de la noche con su mezcla de post-rock y doom luminoso. Para contrastar, como una apisonadora entra Habitar la mar. Los de Jaén son los encargados de los momentos más salvajes de la noche y el grupo en el que la voz y las letras tienen más peso. Por último y para irnos relajando antes de irnos a la cama, es el turno de Moura, que traen desde Galicia un sonido que mezcla lo progresivo con la psicodelia, que aporta un viejo Hammond. Por si fuera poco, la sincronía de unos perfectamente empastados riffs de guitarra con sabor stoner, terminan de conseguir un clima hipnótico para cerrar la noche.

En definitiva y sin peloteo que valga, el equipo de Rockodrome y nuestros compinches salimos más que contentxs del Nooirax Sounds Fest 2019. Un ejemplo de buena programación donde se dieron cita cinco estilos de metal diferentes y complementarios, desde diversos puntos del país y con distintas trayectorias dentro de la escena todavía underground. Sin duda, volveremos a próximas ediciones y daremos todo nuestro apoyo para tratar de llenar la sala y conseguir así que se hagan más eventos como este.


EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO MØURΔ HABITAR LA MAR IDIACANTHUS DERIVA

Entrevista y crónica de Javi Medina en Barcelona

Javi Medina
06.12.2019 – L’Oncle Jack (Barcelona)
Crónica, entrevista y fotos: Ary Suarez

Viernes noche en Hospitalet:  fría y con arte a partes iguales. Acudimos a una pequeñísima sala de este distrito de la Ciudad de Barcelona para descubrir el primer disco de Javi Medina.

Javi Medina es el ex-cantante de Aldeskuido: un dúo de rumba flamenca originario de Leganés (Madrid). Formado por Chache y Javito, sus dos integrantes que se conocieron en el barrio de Zarzaquemada, mítico en Leganés, comenzaron a presentarse en parques y bares de la zona con sus historias de la calle y  vida cotidiana, girando y estando en las bandas sonoras de muchos de nosotros en viajes e infinidad de momentos.

El 6 de Diciembre de 2019 la noche  flamenca empezaba con Javi entre el publico saludando a fans y ultimando detalles de colocación en el mini escenario, que, tanto su magnífica banda formada por Aitor Gómez, Felix Esteve, Elena Salguero como una servidora, tuvimos cuanto menos  incomodidades con el espacio. En mi caso, literalmente me subí a la gente que copaba la sala en sillas apiladas de respaldo a respaldo. Gracias a todxs por vuestra paciencia y siento que este no sea mi mejor reportaje. Aún así la noche tubo duende, palmas, risas y muchas emociones.

Antes de esta gira y la que realizó con la Mari en 2018, con Aldeskuido grabó tres discos de estudio y disfrutó de diferentes ámbitos como la producción y la composición. Finalmente, se ha lanzado a por este nuevo proyecto en solitario en el que Javier muestra su lado más profundo y sincero desde la EMOCIÓN.   

Producido por Tino Di geraldo (Camarón, Luz Casal, El Bicho, Estopa, etc.) con colaboraciones de lujo y un elenco de músicos que no dejarán a nadie indiferente.  

Después del intenso concierto, me acerco a entrevistarles. Estamos rodeados de fans y familia que les demuestran su cariño, afecto e ilusión compartida por el momento que vive la familia Medina.

Acabamos de asistir a tu primer concierto en Barcelona de tu gira «Solo».
«Sí, yo he tocado por aquí un montón de veces, pero es la primera vez que con mi disco vengo a Barcelona».

Vienes con Elena, vienes con tu banda, como una gran familia!
«Venimos la familia siempre y Elena siempre que canta, luego los demás no tenemos na que hacer los demás…!» (ríe a carcajadas).

Cuéntanos un poquito de este disco que nos presentáis, ¿qué esperáis de él?  
«Pues he querido que fuera un poco personal, pues vengo de un grupo, entonces quería que fuera un poquito mas yo. Por eso se llama así el disco, estoy yo solo ante el peligro».

Las canciones del disco «Solo» tienen un poquito de todo, rumba, bulería, pop, incluso rock.
«Sí! tiene un poquito de todo. El rock lo metimos al final ya. No pensábamos meter ese arreglo, pero al final nos gustó».

Quería que nos contaras, también sobre todo para la gente que no te conozca, ¿cómo ha sido tu relación con La Mari de Chambao?
«La Mari ha sido la que me ha dado alas para hacer todo este proyecto, para poder grabar el disco y para animarme, que estaba yo un poquito alicaído y la verdad que me ha ayudado un montón».

A nuestro lado se encuentra Elena, pareja y en un futuro, competencia directa de Javi con la voz  y el arte que gasta. Elena, cuéntanos una cosa buena y otra mala de Javi.
«Pues las vueltas que le da a la cabeza, la mala, y la buena, la sensibilidad que tiene».

¿Cuál ha sido, Elena, tu aportación a este proyecto? 
«Yo lo que quería es que Javi cumpliese su meta, su proyecto, que era arrancar de nuevo, pero en solitario y que se llevase a cabo. Simplemente aportar lo que estuviese en mi mano y así ha sido. Creo que con éxito y, ¡lo que queda todavía!».

Para terminar, ¿cuáles son los próximo conciertos en los que podremos disfrutar de vuestro talento y cariño? 
Tengo un par de fechas. En Jerez el 14, y el 28 en Estepona. Y Elena nos va a traer muchas sorpresas. Seguiré componiendo para el siguiente disco.

Toda la información en la pagina web javimedina.com y en sus redes sociales.

Les dejo atendiendo a gente que lleva esperando un rato para hacerse unas fotos, conseguir un autógrafo o un disco firmado como el que Javi nos ha cedido para sortear. Se envía firmado al ganador/a. Se anunciará el 1 de Enero. Toda la información en el Instagram @ary.photo.graphy.

¡Ha sido un lujazo como persona y artista!

Propagandhi | Madrid, 2019

Propagandhi + Adrenalized + La Armada
31.07.2019 – Sala Mon (Madrid)
HFMN
Texto: R13
Fotos: Aldara ZN

Seis años hemos tenido que esperar para ver a Propagandhi de nuevo en Madrid. El mismo mes de julio pero de hace seis veranos pudimos ver a una de nuestras bandas favoritas (voy a flipar el día que haga recuento de las veces que digo que un grupo es de mis favoritos). Las diferencias son pocas: cambio de sala, en lugar de G.A.S. Drummers tocan La Armada (que nos perdimos) y Propagandhi tienen “nuevo” disco «Victory Lap». Adrenalized repiten como teloneros, esta vez ganando un puesto. Uno de los grupos de por aquí que más pegan con Propagandhi, quizá demasiado. Esta vez en formato trío por la ausencia de Lolo, el segundo guitarrista.

Pese al mal sonido, siendo generoso, podemos disfrutar con una sonrisa en la boca de Propagandhi gracias a la cantidad de temazos con los que cuentan. Tras empezar con «Failed Imagineer» del último disco, descargan siete himnos repasando sus discos más inspirados. Cualquiera hubiera reservado «A Speculative Fiction», «Dear Coach’s Corner», «Fuck the Border», «Lotus Gait»,

«Potemkin City Limits», «Note to Self» o «Failed States» para un final en alto. En cambio, deciden plantear varios segmentos con coherencia interna. El siguiente está compuesto de casi la mitad de temas de su disco más reciente, como es “nuevo” no me sé los nombres de casi ninguno, con la excepción de la cañera y clásica «Back to the Motor League».

Ya encarando la recta final, volvemos a anteriores discos con «Duplicate Keys Icaro» y «Without Love» y rescatar «Apparently. I’, a “P.C. Fascist”» y «…And We Thoughr That Nation-States…» del «Less Talk, More Rock», lo más atrás en su historia que se atreven a ir esta vez. Para finalizar, los bises son un par de sus temas más cañeros y contundentes «Night Letters» y «This Is Your Life» del «Supporting Caste». Al terminar, tengo una cosa clara: no dejar que pasen otros seis años sin ver a Propagandhi, como sea.

PROPAGANDHI

ADRENALIZED

RESURRECTION FEST 2019

Resurrection Fest 2019

Resurrection Fest 2019
Viveiro
Resurrection Fest
Texto: R13
Fotos: Aldara ZN

MIÉRCOLES 3 DE JULIO

Como cada año, la warm-up party del Resurrection Fest concentra un puñado de buenos grupos, incluso alguno de los que consideramos platos fuertes, además de ser una muestra equilibrada de los sonidos que van a estar presentes a lo largo del festival: metalcore, thrash, hardcore y metal.

La primera jornada se concentra alrededor del escenario Ritual, por lo que los cambios entre grupos tienen que ser más rápidos de lo normal en detrimento del sonido que, durante toda la jornada y como es normal, tarda dos o tres canciones en sonar como debe. Llegamos justitxs para ver a la banda de metalcore Bury Tomorrow que, para lo poco que trabajamos por aquí el género, no están nada mal para ir tomando posiciones. Enseguida descubrimos cuál será el grito de guerra de la decimocuarta edición del Resu. Si el año pasado fue el “UpyD” de La vida moderna, este es el “A por el bote” de La resistencia. La primera hace gracia, la vez cuatrocientos, un poco menos. Tras ellos salen Municipal Waste al escenario a volcar del camión de la basura la velocidad, riffs y estribillos machacones de su thrash crossover. Muy divertidos como siempre.

Pronto llega el momento de uno de los grupos que más nos gusta del cartel. Ignite salen al escenario y aunque tardan un par de canciones en estar cómodos, es fácil hacer un buen concierto con semejante colección de temazos. Centrados en tocar casi entero su discazo «Our Darkest Days» incluida una versión semiacústica de «Slowdown», solo añaden las clásicas «Veteran» y «Run», «Nothing Can Stop Me» del último disco y «We’re Only Gonna Die», versión de Bad Religion. Para terminar la noche tenemos a Kvelertak, un grupo que nunca me ha llamado mucho la atención, pero al que hay que reconocerle la energía de su propuesta. Difícilmente se puede considerar a su show parte del calentamiento. La aspereza de sus riffs, los fuegos con los que se acompañan y la actitud sobre el escenario, llevan a Viveiro al primer momento de partido puro y duro. Todo ello rematado al final con el bajista ondeando una enorme bandera del grupo y la mitad de ellos tocando sobre la gente.

JUEVES 4 DE JULIO

El jueves comienza con una mala noticia. Parece que se ha caído del cartel uno de los alicientes que me hacen venir año tras año al Resu: no hay pulpo para la pizza de pulpo. Parece que la organización está trabajando para poder contar con su presencia durante los siguientes días. Del disgusto sustituimos la comida, mentira, por ir temprano al recinto y ver una buena ronda de grupos estatales. Como cada año, desde que existe, nos hacemos fuertes en el Desert Stage, templo del stoner y alrededores. Empezamos con el stoner endoomezido de Cabeza de caballo, seguimos con unos Control de plagas que recuerdan mucho a El corazón del sapo, snif, y los muy recomendables Voltaia, primeros representantes de la amplia presencia euskaldun en el festi. Es la hora del debut de Catorce en el Resu y, por lo que sea, la recomendación que hicimos en Rockodrome no les ha llenado la carpa del Chaos Stage. En cambio cuentan con un nutrido número de fieles que se saben y cantan las letras atrapados en su sonido. También es la primera vez de los psicodélicos Electric Monolith, que suenan fantástico.

A estas horas empieza a hacer presencia una de las protagonistas del día: la lluvia. Con las primeras gotas, desde las barras los camareros empiezan a lanzar cientos de ponchos que SON Estrella Galicia (merecida publicidad gratis por salvarnos el día) a lo zorro tenían preparados para este momento. Debe ser que conocen bien la zona. Pese a las primeras lluvias, la gente no se pierde a nuestras queridas Bones of Minerva. La lluvia da algo de tregua durante el concierto de Toundra. ¿Qué decir a estas alturas de ellos? Les hemos visto de todas las formas posibles: en sitios enormes como en festivales y en el palacio de los deportes, en salas minúsculas como Ritmo & Compás y Wurli, tocando en cines o en teatros, como Exquirla, etc. y siempre bien. Imposible cansarse. Esta vez destacaré lo que me atrapan las líneas de bajo. Si no lo habéis hecho, escuchadlas bien la próxima vez que los veáis.

Cuando llega la hora de Slayer alucinamos con el despliegue de efectos de sonido y luz de la intro de su gira de despedida. Sin embargo no se trata de eso, sino de una tormenta eléctrica que retrasa todo y nos deja sin música 45 minutos. Cabe destacar la impecable actitud del festival que, desde el primer minuto, veló por la seguridad de las personas allí presentes e informó y actualizó la información a través de las pantallas, algo no muy habitual en el pasado de los festivales de este país. Cuando, por fin, pueden salir Slayer al escenario nos encontramos con uno de los conciertos más inspirados que les recuerdo y con grandes dosis de fuego sobre el escenario. Buen repaso a su dilatada carrera, respaldados por una hoguera “incontrolada” donde iban quemando los temas de los que se van despidiendo en su última gira.

Para hacer una transición coherente entre cabezas de cartel, me acerco a ver por enésima vez a Terror que no defraudan y se dedican a soltar uno tras otros himnos hardcoretas. Después, me da tiempo a coger un buen sitio para ver a un grupo del que prácticamente no sé nada. Alucino con el tirón que tiene Parkway Drive, ¿esto cuándo ha pasado? También alucino con la innovadora y efectista intro de su concierto. Lo que parecía un vídeo grabado que acabaría con el grupo saliendo al escenario, se convierte en un espectacular paseo que comienza en la zona VIP rodeados de antorchas, atraviesa al público que les abren paso y acaba con ellos subiendo al escenario por delante. A veces, fliparse funciona. Por lo demás, mucho fuego, chispas y petardazos. Para no ser valencianos tiene mérito. Para acabar la jornada de manera más relajada, toca acercarse hasta el concierto de la leyenda del stoner Brant Bjork, que nos ofrece una buena ración de los sonidos que ha explorado en su larga carrera acompañado a la voz por el peculiar Sean Wheeler.

VIERNES 5 DE JULIO

El viernes decidimos no correr riesgos e ir a comer pulpo a un sitio secreto del Viveiro profundo. Tras el éxito ya podemos volver al recinto del Resurrection. Llegamos justo para ver a While She Sleeps que, pesé a la sustitución temporal del cantante por Scott Kennedy de Bleed From Within, tienen a la gente loca. A este rimo, la proyección del grupo es difícilmente calculable. Aunque por aquí nos camelan más Santo Rostro, que están sonando perfecto en el escenario Desert. A ellos se une Javi de Cabeza de caballo para cantar un tema. Volvemos al escenario principal para ver un poquito más de metal de masas con Trivium, que nos ofrecen el último concierto de su gira a cambio de unos buenos circle pits.

La jornada del viernes tocar tomársela con calma, porque lo que más nos interesa se apelotona a las últimas horas. Tras ver tranquilamente tumbado a Wet Cactus, no queda otra que despertarse con el bofetón sónico de Venom, fruto de la combinación de la contundencia de la voz de la cantante y el buen sonido que les acompaña. Llega el momento de ver por primera vez a Slipknot, un grupo que nunca me ha llamado especialmente la atención pero que, a base de gustarme dos canciones por disco, me encuentro en disposición de parar de seguir evitándolos. Es imposible pedirles la energía que se les atribuía hace 20 años, ahora nos encontramos ante un grupo que ha ido creciendo técnicamente pero que, conforme ha crecido el tamaño de los escenarios en los que tocan, no sale beneficiado del espacio que les separa a ellos y al caos que les hizo famosos.

Antes de que acaben los de Iowa procedemos a coger, innecesariamente, sitio en Converge. Parece que la noche se ha acabado y el Chaos Stage no llega a llenarse. Quizá Converge son caos y contundencia real o demasiada poca gente sobre el escenario. No sé si será por haberles visto mil veces, pero es uno de esos grupos que contra lo que podría suponer su propuesta me ponen todo contento y con una sonrisa en la boca. Toca empalmar entre los tres últimos conciertos y llegar a The Ocean ya empezados. Después de un buen tiempo sin verles en directo podemos disfrutar de uno de los mejores shows del festival, con muy buen sonido. Pero tenemos que abandonarles antes de tiempo para poder ver a Birds in row, jefazos indiscutibles del screamo y post-hardcore francés.

SÁBADO 6 DE JULIO

Estamos a sábado y es el último día del festival. Tras el cansancio acumulado de los tres días anteriores, toca tomárselo con calma. Empezamos la jornada con la tranquilidad de haber conseguido, por fin, nuestra pizza de pulpo y unos primeros conciertos muy tranquilitos. Primero los paisajes sonoros, no faltos de intensidad, de los instrumentales Syberia. Después, concierto acústico semi por sorpresa de Gorka Urbizu de Berri Txarrak similar al que ya hizo en el Resu del 2012. Gorka interpreta con la timidez y humildad que le caracteriza «Zertarako amestu», «Katedral bat», «Min hau» de Katamalo, «Redemption Song» de Bob Marley y «Maravillas», mientras pregunta qué hacemos ahí habiendo otros conciertos. Al final, entre la demora, lo bien que se estaba y que era imposible salir con tanta gente que se había concentrado, llegamos con Eraso! empezados. Les debemos medio concierto, a pagar pronto porque fueron de lo mejor del festival. Después de ellos toca Cobra, en los que también está David de Berri, que sonaron especialmente bien.

Pasamos de puntillas una vez más por Lamb of God. No entiendo por qué, teniendo todos los ingredientes para gustarme, no consiguen terminar de conquistarme. Me consta que no soy el único. Justo después es el momento de Berri Txarrak de despedirse del Resu después de unas cuantas ediciones. Pese a la variedad de estilos que tocan, o gracias a ello y a tener preparado un concierto de más de tres horas para la semana siguiente en Bilbo, hacen un setlist especialmente cañero y ajustado a los gustos del público de este festival en concreto. Este tipo de cosas les hace estar en el lugar en el que están. La otra es que siempre suenan bien, aunque esta vez no llegaron a comerse a todo el festival como en 2015 cuando sonaron mejor que Korn, Motörhead y Refused.

Ya solo quedan dos cartuchos en la edición de 2019, por suerte cada uno está entre los grupos favoritos del equipo de Rockodrome presente en el festi. El concierto de Cult of Luna es lo más serio que hemos visto este año. Temazos y un muro de sonido acompañados de las mejores luces del festival y una escenografía muy sencilla pero efectiva y coherente con el estilo de los suecos. Entran directos al top, con permiso de Melvins, de los grupos en los que dos baterías aportan mucho jugando con las sincronías, las diferencias en los matices y la intensidad. Por último, una última dosis de psicodelia y stoner de mano de los veteranísimos Colour Haze, que cierran el festival con la ya mítica «Love».

Orishas | Barcelona, 2019

Orishas
30.06.2019 – Razzmatazz (Barcelona)
Crónica y fotos: Ary Suarez

Razzmatazz nos transportó a La Habana. La tarde del domingo 30 de junio de este caluroso verano de 2019, la mítica sala de la Ciudad Condal se llenó del son cubano más puro y genuino.

Exportadores de la música cubana a las nuevas generaciones, Orishas, un grupo sumamente querido en España, nos traen Origen Tour 2019.

La tarde comenzó con algo especial. Tuvimos bailarines que bien podían ser el número Estrella del Tropicana. Bailaron míticos temas y por supuesto canciones de Orishas. A continuación, un telonero raro y bello,
(imaginad un Lenny Kravizt cubano, crecido en Barcelona). Muchísima emoción y desde el equipo de Rockdrome le mandamos un abrazo porque perdió a su padre días antes del concierto y aún así nos acompañó esta noche.

Nos hicieron esperar. Sin embargo, todo estaba lleno de musicalidad cubana de la más auténtica. Todos estábamos allá ,en la isla congelada en el tiempo.

Ellos mismos lo cuentan: su musicalidad es de otra edad. Sin embargo, da igual que me creas o no, pues cuando estás escuchando sus canciones, más aún en directo, simplemente sientes una energía maravillosa. Es un grupo que transmite tanto en sus conciertos. Te insto a descubrirlos y viajar por ti mismo!

Orishas concentraba su energía con su familia, preparándose en el backstage para el bolazo que se marcaron. El grupo salió a escena, bastante después de lo previsto, con Yotuel, Roldán y Ruzzo a la cabeza. Elegantes, amables y sobre todo cercanos. Da gusto ver a un grupo con veinte años de trayectoria y aún con los pies en el suelo.

El combo comenzó a repasar uno tras otro algunos de los temas “No hace falta na”, “Sastre de tu amor”, “Bembé”, “Everyday”, “Cuba isla bella” y el precioso bolero “Si tú te vas”. El único momento nostálgico fue reservado para “5 3 7 Cuba”, himno rap-sonero que se incluyó en su disco debut. «A lo cubano» se convierte en el primer álbum de hip hop que consigue el Disco de Platino en España con muy buena crítica europea y estadounidense y más de 200 conciertos por todo el mundo. Publicaron su trabajo ‘Emigrante’ en 2002, título que hace referencia a su vida. Como es sabido, de emigrantes casi ilegales pasarían a convertirse en la gran esperanza del rap global en español.

Posteriormente lanzaron «El Kilo», argot cubano para referirse a la moneda. Un disco más maduro y un imprescindible en mi biblioteca personal, pura crema. Luego sacaron un recopilatorio llamado «Antidiótico», el cuarto, rico en fusiones, y, finalmente, «Cosita Buena» lanzado en 2008.

Descansaron y se centraron en proyectos personales y en 2017 llegó el tremendo ultimo disco: «Gourmet», otra vuelta de tuerca más con ritmos electrónicos como el dubstep.

Colaboraron con artistas internacionales de la talla de Calle 13, Franco de Vita, Beatriz Luengo, Silvestre Dangond, Madcon y Melendi.

Evolución y diversificación, sin perder de vista sus raíces, a ese flow inconfundible y puramente propio de Yotuel, Ruzzo y Roldán nominados en la categoría de Mejor álbum alternativo latino de los premios Grammy y dos premiados. Vendió más de un millón de discos solo en Europa.

El grupo sonó fantástico, entremezclando roles más allá de etiquetas, todos cantan y rapean en algún momento.

Maravilloso Roldán mantiene su excelencia vocal como el melódico del grupo y Yotuel y Ruzzo, MCs increíbles, también cantan, convirtiendo al combo en una explosión del sonido “Orishas” más característico y que sigue presente en temas de primer nivel. Mantienen sus raíces en el son y el hip-hop latino y continúan experimentando con nuevos sonidos bolero, música caribeña, sonidos tribales, guiños a New Orleans y países latinos, incluso España y Argentina.

En Madrid repitieron y repartieron arte en el concierto que dieron en las Noches del Botánico el 19 de Julio de 2019 con igualmente buenas sensaciones por parte del público

Ojalá regresen antes de que les echemos tanto de menos. Son hermanos.

Azkena Rock Festival 2019 | Sábado

Azkena Rock Festival 2019
Sábado 22 de junio | Vitoria-Gasteiz
Texto: Dave Blanco

El frío del viernes dio paso al sol y al calor en la segunda y última jornada de festival. Y con el sol, llegaron también la mayoría de los grupos que teníamos ganas de ver. No debimos de ser lxs únicxs en este aspecto, puesto que la asistencia en este último día de Azkena fue considerablemente mayor a la del viernes.

Foto: Jordi Vidal

Esta vez no madrugamos tanto para llegar al recinto, y optamos por Tesla como primera opción para inaugurar nuestro sábado azkenero, y no pudimos haber elegido mejor. La banda de Sacramento, liderada magistralmente por Jeff Keith, dio todo un señor concierto, en un escenario principal, que a pesar de las horas “tempranas” para un horario de festival (19:15h), ya presentaba una entrada casi igual a la de algún “cabeza de cartel” del viernes. Una intro con “Welcome to the Jungle” de Guns N’ Roses dio el pase para que salieran a escena los cinco integrantes y lanzaran “Cumin’ Atcha Live”. Con un sonido muy directo y unas guitarras bien afiladas se metieron al público en el bolsillo con “Heaven’s Trail (No Way Out)” haciéndoles corear el estribillo bien alto. “Breakin’ Free” bajó el ritmo, que hasta el momento fue intenso, para oxigenar un setlist bien cargado de hard rock denso. También hicieron lo propio versionando “Blackbird” de The Beatles, para la que se enfundaron las guitarras acústicas, y enlazaron con “Love Song” con Frank Hammon cambiándose a su eléctrica de doble mástil para los solos. “Gettin’ Better” cerró una de las actuaciones tapadas del Azkena, y que mereció un “slot” mejor, más cercano a la noche.

Corrosion of Conformity, prometían ser otro de los platos fuertes de este segundo día copado por los sonidos más duros del rock. Y duros sonaron, tanto que el escenario 2 (el Love para la oficialidad) no pudo soportar tanta energía y no cumplió con la calidad. Todo sonó muy empastado. Aún así, pudimos disfrutar de riffs machacones, como en “Albatross”, y vimos los primeros pogos en “My Grain”. Mike Dean iba a lo suyo con el bajo y su particular estilo, mientras que Woody y Pepper optaban por una pose más metalera, tirando de agudos en “Vote With a Bullet”. No sonaron bien del todo, pero salvaron los muebles y lxs fans salieron bastante contentxs a cenar.

Foto: Jordi Vidal

Lo que para muchxs, por supuesto la dirección del festival, eran los cabezas indiscutibles de la jornada (incluso de ambos días), para otrxs, era el momento perfecto para sentarse en el verde césped lateral, y aprovechar para degustar cualquiera de los “manjares” culinarios allí ofertados. El folk rock de Wilco es de difícil digestión para quienes deambulan por los sonidos más pesados y oscuros. Para el resto, la banda de Jeff Tweedy, es sinónimo de calidad y clase, y hemos de reconocer, que no les hemos visto concierto malo. El bueno de Tweedy salió ataviado con gafas y un sombrero que apenas se quitaría en un tema. Con su carácter tranquilo y algo introvertido, arrancó el concierto con “Handshake Drugs”. Algo bajos al comienzo, poco a poco el volumen se acomodó al recinto y a las miles de personas que casi llenaban Mendizabala. Los cambios de guitarras a los que nos tienen acostumbrados Wilco, serían la tónica del concierto, eso sí, con poca eléctrica a los hombros de Tweedy. Pronto iban a tirar de su disco “Yankee Hotel Foxtrot” con “I Am Trying to Break Your Heart” y “War on War”. Pero no todo van a ser penas y ganas de tirarse por la ventana con los de Chicago, a su manera, “I’ll Fight” tiene poso de felicidad y de baile, o “Bull Black Nova” donde los teclados de Mikael sonaron protagonistas. “Impossible Germany” entró en el repertorio seguida de “Jesus, Etc.” para remontar el bloque central. La dualidad que muestran Wilco, equilibra su propuesta y la adapta al formato festival. Para el final, volvieron al disco de la portada de las torres de Marina City para “Heavy Metal Drummer” y algo más reciente, “Random Name Generator” de su disco de 2015. Dos temas que resumen muy bien esa dualidad de la que hablábamos y que también generó entre las opiniones de lxas asistentes no devotxs de Wilco.

Foto: Jordi Vidal

Aquí es donde tocaría hablar de otro de los conciertos que deseábamos con ganas, el de Melvins, pero semanas antes de su presencia en Vitoria, tuvieron que cancelar su gira y fueron sustituidos en el cartel por Gang Of Four, pero a nosotrxs el cambio no nos convenció, y fuimos a ver a Morgan. Han sido varias las veces que hemos tenido la oportunidad de verles y esta ha sido quizás, la que menos nos ha gustado. Y ojo, que como Wilco, la banda madrileña no tiene concierto malo, pero el sábado notamos ciertos cambios, matices, que no nos acabaron de convencer del todo. Desde la puesta en escena de la iluminación, muy tenue y mucha luz de contra, hasta la manera de cantar de Nina en ciertos momentos del concierto. Hizo esfuerzos por contener sus largos discursos entre canciones, o al menos por acortarlos, como en la presentación de “Praying”, y en parte lo consiguió, pero no tanto como nos gustaría. El setlist sin sorpresas, “Planet Hearth” , “Blue Eyes” o “Work” tomaron la cabeza de la actuación. Se colaron dos versiones, una “The Night They Drove Old Dixie Down” de The Band cantada a dúo entre Nina y Paco, y la otra “Lose Yourself to Dance” de Daft Punk, que metieron en medio de “Anthoer Road (Gettin’ Ready)”. No podían faltar las emotivas “Sargento de Hierro” y “Marry You” , cantada inicialmete a capella por Nina en el centro del escenario y con Paco y su guitarra al lado, para después finalizar uniéndose toda la banda a la instrumentalización. Morgan congregaron a mucha gente en el escenario 3, tanta, que no hubiera sido descabellado haberlos programado en el escenario Respect.

Foto: Jordi Vidal

Cerrando el escenario principal, por esta edición del festival vitoriano, se encontraban The Cult, y fue un cierre redondo. No llegando a cotas de su anterior visita en la edición de 2017, Ian Astbury y los suyos, convencieron y arrasaron en su visita. El británico salió enfundado en una chupa de cuero negra y gafas de sol, dos elementos que no se quitaría en ningún momento bajo ningún situación. No se le vio del todo cómodo con los in ear, ni con los monitores frente a él durante buena parte del concierto. De nuevo el hard rock se encontraba reinando Mendizabala y “Sweet Soul Sister” rompió alguna que otra cuerda vocal entre el público, que no dejaba sólo al imponente Ian. “American Gothic” sonó potente y más oscura de lo esperado, y es que The Cult se salieron en más de una ocasión de un “A Sonic Temple” que copó la mitad del cancionero. Astbury no paraba de tocar y jugar con la pandereta, lanzandola al suelo cada dos por tres, o lanzando al público varias de ellas durante el concierto, mientras que el resto de la banda no se salía del guión y ejecutaban sin eclipsar la figura frontman perdonavidas de su líder. En “The Phoenix” sí que las guitarras se dejaron llevar más por libre, y en “She Sells Sanctuary” fue Astbury quien lo hizo, para acto seguido retirarse toda la banda a coger aire para el bis. De los tres cortes que se guardaron para la vuelta al escenario, destacamos la magia de “Rain” y la locura final de “Love Removal Machine”, con John Tempesta y el propio Ian tirando y destrozando la batería mientras el público coreaba con “Oe, oe oe, Ian, Ian…”.

Foto: Jordi Vidal

Pasadas las 2 de la madrugada del segundo y último día, ya el festival iba tocando a su fin para nosotrxs, pero quedaba una última actuación a la que teníamos ganas. Rememorar y oír los éxitos de la mítica banda Pantera por boca de su líder Phil Anselmo, era algo que no queríamos perdernos, a sabiendas que, seguramente, Anselmo ya no está para dar lo que dio en sus años mozos. Aquí nos volvimos a encontrar con buena parte de lxs fans de Corrosion of Conformity que se habían escondido un poco en los conciertos previos, y no sólo vimos a lxs fans, también al bueno de Pepper Keenan, quien subió al escenario, para aparecer y desaparecer durante los coros de “Walk”. Por una de estas casualidades de la vida, justo ese mismo sábado se cumplía exactamente un año desde el fallecimiento del batería de Pantera, Vinnie Paul, y para el que Anselmo y la banda que le acompaña en esta gira, The Illegals, tuvieron un recuerdo al comienzo, dedicándole la siguiente hora y cuarto de actuación. Tampoco es que el sonido fuera destacable pero ¿a quién le importaba?. Allí todo fan de Pantera, o cualquier otro proyecto de Anselmo, o amante del grindcore sólo buscaba diversión, adrenalina y esos temas clásicos de la adolescencia, de manos de su líder. “Revolution is My Name”, “Drag The Waters” , “I’m Broken” o “This Love” fueron varias de las canciones escogidas para esta gira. Anselmo no es que estuviera para dar saltos, pero ponía todo el empeño y el interés en que lo hiciera el público por él, pidiendo algún wall of death o haciendo gestos para un circle pit. Vimos vasos y elementos no identificados volando hacia el escenario, pero nada que lamentar.

Foto: Óscar L. Tejeda

Ahora toca recuperar fuerzas y ver como evoluciona el cartel del año que viene, donde ya se encuentran las bandas Social Distorsion y Fu Manchu.

Azkena Rock Festival 2019 | Viernes

Azkena Rock Festival 2019
Viernes 21 de junio | Vitoria-Gasteiz
Texto: Dave Blanco

Un año más, y ya van 18, el Azkena Rock Festival volvió a Mendizabala a cumplir con su tradición de llevar a la capital vasca los sonidos nuevos y clásicos (en gran parte estos últimos), que se cubren bajo ese gran manto que es el rock.

Con miedo a tener una jornada de viernes pasada por agua, llegamos pronto al recinto para palpar el ambiente previo y ubicarnos dentro del festival. Ligeros cambios con respecto a años anteriores (cambio de ubicación de las taquillas para descongestionar la entrada y traslado del escenario Love, para nosotros el escenario 3 por eso de entendernos mejor y no hacernos líos con los nombres), para no entorpecer el flujo a la entrada del recinto festivalero.

Foto: Óscar L. Tejeda

Micky and The Buzz fueron los encargados de romper el silencio y dar el pistoletazo de salida desde el escenario principal (sin contar con el concierto de mediodía en la Plaza de La Virgen Blanca). Sonidos rockabilly para ponernos en situación de lo que vendría más adelante. La banda, con poco más de un año de vida, pero de componentes de extensa trayectoria, defendieron muy bien su propuesta de jump-blues bailable a ritmo de contrabajo y saxofón, con una excelente Micky a las voces. Los locales Giante se ganaron su puesto en el cartel a base de trabajo y constancia. Más cercanos post rock y al hardcore, su música en el escenario Love, se coló como pudo en el escenario, posiblemente, con peor sonido del festival. Aún así, consiguieron convencer a pesar de que las voces (a medias entre ambos guitarras) costaban entenderlas con claridad. Aguantamos casi hasta el final, pero nos picaba la curiosidad por ver la actuación de Surfbort. A nuestra llegada al escenario 2, perdón, el escenario Respect, escuchábamos la voz de Dani Miller pero no la veíamos, y es que la californiana se encontraba cantando a las primeras filas desde abajo, en la valla, rodeada de fotógrafxs. Siempre feliz y risueña, al igual que el punk que procesa con su banda (formada por dos guitarras, batería y ningún bajo), la cantante no paró de moverse por el escenario como la diva punk que es. Poco a poco los rayos de sol iban apareciendo tímidamente hasta que ganaron por completo la batalla a las nubes y a esa amenaza de lluvia que finalmente no se presentó a la cita «azkenera».

Foto: Jordi Vidal

La legión de tupés y pin-ups ganaban por goleada la partida del estilismo, lo que nos dejó claro quienes iban a ser los grandes protagonistas. Pero antes, turno para The Living End, quienes precisamente son la banda que está acompañando a Stray Cats en su gira europea. De nuevo, otra banda que cambia bajo por contrabajo (la tónica de la primera jornada). Con esta formación en trío, los sonidos nos llevaron por derroteros muy dispares, con ramalazos de Nirvana, Audioslave o Green Day, por ejemplo. Sonaron, entre otras, «Second Solution» , «White Noise» y una de las más guerreras y aplaudidas por el numeroso público que ya aguardaba a los gatos, «End of the World». Buen sonido el sacado por los australianos en el escenario principal, que también tuvo un momento jam session en los minutos finales de su actuación.

Foto: Óscar L. Tejeda

A Deadland Ritual (ese proyecto de super banda creada por el bajista de Black Sabbath, Greeze Butler) generó cierta dualidad en los comentarios de los presentes. Para algunos una verbena de un mal grupo tributo y para otros todo lo contrario. Lo cierto es que con los quilates que se movían sobre ese escenario, bien se podría mejorar algo el rumbo que parece tomará la banda. Por el momento, poco tema propio, sus dos adelantos hasta la fecha «Broken and Bruised» y «Down in Flames» y mucho cover de las bandas de sus integrantes (Black Sabbath, Billy Idol, Velvet Revolver). Franky Pérez nos pareció que defendía muy bien su papel de frontman y salió airoso de «Neon Nights», «N.I.B», «Sweet Leaf» o del cierre con «War Pigs» bajando al público hasta donde el cable de su micrófono le dio alcance, pero creemos que se encontraba más cómodo con los temas propios. Steve Stevens tuvo su momento para lucirse con las seis cuerdas en la versión de «Rebel Yell».

Foto: Jordi Vidal

Y ahora sí, llegó el turno para los deseados del viernes. Todos los looks, anteriormente mencionados, o las incontables camisetas de la banda, daban constancia de quienes iban a mover la masa humana que allí se congregaba. Pero antes, un inciso para la primera gran sorpresa, y es que en los minutos previos a la actuación de Stray Cats, las pantallas del escenario principal anunciaban los que son ya, los dos primeros nombres de la edición de 2020, Social Distorsion y Fu Manchu. Dos bandas que, como veríamos a posteriori, ya han hecho que muchxs se marcharan de esta edición con su bono para el próximo año en el bolsillo. En lo que se refiere a la actuación de los tres gatos, pocos peros le ponemos. No siendo un estilo musical que consumamos en nuestro día a día, reconocemos que sonaron muy bien (quizás la guitarra quedaba algo baja al principio). Cuarenta años desde su formación son muchos años, pero en Mendizabala demostraron tablas y actitud y llevaron el azkena a su terreno. Comenzaron con «Cat Fight (Over a Dog Like Me)» y «Runaway Boys» con medio azkena coreando las palabras del estribillo que dan título a la canción. El solo improvisado de guitarra por parte de Brian Setzer que, acabando junto con sus compañeros con «Misirlou», dio para otra gran ovación. El setlist estuvo colmado de todos sus grandes éxitos, con un bloque central algo más pausado que remontaron desde «Blast Off» hasta «Rock This Town» con la que llegaron a un bis sin irse del escenario. Dos temas más, con «Rumble in Brighton» cerrando su garajera actuación sin temor a que pasen otros cuarenta años más.

La primera jornada de festival pasó uno de sus platos fuertes, y algunxs ya desfilaban hacia la puerta de salida del recinto, dejando un viernes algo pobre en entrada. Y sentimos pena por ellxs, puesto que se borraron del mejor show de la jornada inaugural, el de Blackberry Smoke. Sonido perfecto y ejecución sin fisuras de la banda de Charlie Starr, quienes, en poco más de una hora, supieron dar un recital de classic rock, para deleite de puristas. Puede que pecaran de conservadores en el setlist, y quizás algo más de soltura y garra, para que, una actuación en festival, les hiciera sumar más puntos entre los escépticos a su propuesta, en lugar de querer cuadrar cada movimiento. Un cierre en alto hubiera dejado mejor poso.

Foto: Jordi Vidal

Había que hacer tiempo hasta las dos de la madrugada para otra banda a la que le teníamos ganas, y para ello antes había que pasar por el aro de The B-52s. Aquello si que no era para nosotros, ni para buena parte del público, que miraba con estupor la actuación de los georgianos, y más viniendo de donde veníamos. No dudamos que antaño tuvieron buenos momentos y que son leyenda viva de la música, pero llega un momento en que uno debe saber retirarse a tiempo. Aún con esto, hubo gente que hizo de tripas corazón y se echó un buen rato bailando en las últimas filas y en los laterales del escenario principal (puede que también fuera por entrar en calor y quitar el frío que empezaba ha hacer mella en la capital vasca). Justxs de voces los tres, y la pomposidad del colorido sobre el escenario, contrastaba con todo lo acontecido anteriormente. «52 Girls», «Planet Claire» y «6060-842» por resaltar algunas, y poder escuchar en directo «Love Shack» fue lo más reseñable, pero nos seguimos quedando con sus discos de estudio.

Y con el frío llegando hasta los huesos, llegó igual la actuación a la que más ganas le teníamos del viernes y que nos hizo aguantar semejante ola siberiana, los neoyorquinos Glassjaw. Pero más fríos íbamos a salir de su concierto. La poca gente que allí nos congregamos (seguramente no éramos más de 500 en el escenario 2) aguantamos estoicamente más por ganas que por lo que pudimos presenciar. A los de Daryl se le vió un tanto apáticos, fríos y con desgana, por no hablar del nefasto sonido que sacaron, esto sumado al frío y a las horas de festival acumuladas hicieron de la actuación, la primera gran decepción del Azkena Rock Festival.

Foto: Jordi Vidal